Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

INFANCIA SE TIENE EN PRESENTE,

En el pretérito

DE LO NO OCURRIDO.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

INFANCIA SE TIENE EN PRESENTE,

En el pretérito

DE LO NO OCURRIDO.

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

No fue hallado porque lo tomó consigo.

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

No fue hallado porque lo tomó consigo.

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

INFANCIA SE TIENE EN PRESENTE,

En el pretérito

DE LO NO OCURRIDO.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

INFANCIA SE TIENE EN PRESENTE,

En el pretérito

DE LO NO OCURRIDO.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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