Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
Nada entienden ellos de los vivos.
¡Desde profundos abismos, oye mi voz!
No fue hallado porque lo tomó consigo.
El señor ha dado, el Señor ha quitado.
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.
Un minuto de silencio
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Nada entienden ellos de los vivos.
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.
¡Desde profundos abismos, oye mi voz!
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
No fue hallado porque lo tomó consigo.
El señor ha dado, el Señor ha quitado.
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.
No estabas llorando por madre.
Llorabas porque no puedes pegar tu sombra.
De todos modos, no estabas llorando
(Peter Pan, Primer acto)
Un minuto de silencio
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
INFANCIA SE TIENE EN PRESENTE,
En el pretérito
DE LO NO OCURRIDO.
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.
- ¿y si un día viene y tú no estás?*
Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Nada entienden ellos de los vivos.
¡Desde profundos abismos, oye mi voz!
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
No estabas llorando por madre.
Llorabas porque no puedes pegar tu sombra.
De todos modos, no estabas llorando
(Peter Pan, Primer acto)
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.
Un minuto de silencio
Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
INFANCIA SE TIENE EN PRESENTE,
En el pretérito
DE LO NO OCURRIDO.
Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.
- ¿y si un día viene y tú no estás?*
Nada entienden ellos de los vivos.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
¡Desde profundos abismos, oye mi voz!
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.
Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.
Nada entienden ellos de los vivos.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
¡Desde profundos abismos, oye mi voz!
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.
No estabas llorando por madre.
Llorabas porque no puedes pegar tu sombra.
De todos modos, no estabas llorando
(Peter Pan, Primer acto)
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
No fue hallado porque lo tomó consigo.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
Nada entienden ellos de los vivos.
¡Desde profundos abismos, oye mi voz!
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
No estabas llorando por madre.
Llorabas porque no puedes pegar tu sombra.
De todos modos, no estabas llorando
(Peter Pan, Primer acto)
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.
visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—