Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.
Sorbía
tragaba
lamía
fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.
Un minuto de silencio
Sorbía
tragaba
lamía
fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.
Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.
Un minuto de silencio
Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
- ¿y si un día viene y tú no estás?*
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
El señor ha dado, el Señor ha quitado.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Sorbía
tragaba
lamía
fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.
Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.
- ¿y si un día viene y tú no estás?*
Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.
Un minuto de silencio
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
El señor ha dado, el Señor ha quitado.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
Sorbía
tragaba
lamía
fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.
Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
Sorbía
tragaba
lamía
fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá
Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.
Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.
Sorbía
tragaba
lamía
fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá
Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.
Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.
Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.
visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—