“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Un minuto de silencio

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Un minuto de silencio

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Un minuto de silencio

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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