Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

Un minuto de silencio

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Un minuto de silencio

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

Un minuto de silencio

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Un minuto de silencio

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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