Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.

Un minuto de silencio

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

¿Te vas a casar?

¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Un minuto de silencio

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

¿Te vas a casar?

¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.

INFANCIA ES OTRA COSA

Modelo del habla
Minucia

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

No estabas llorando por madre.
Llorabas porque no puedes pegar tu sombra.
De todos modos, no estabas llorando
(Peter Pan, Primer acto)

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Un minuto de silencio

¿Te vas a casar?

¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.

INFANCIA ES OTRA COSA

Modelo del habla
Minucia

No estabas llorando por madre.
Llorabas porque no puedes pegar tu sombra.
De todos modos, no estabas llorando
(Peter Pan, Primer acto)

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Un minuto de silencio

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

¿Te vas a casar?

¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Un minuto de silencio

¿Te vas a casar?

¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Un minuto de silencio

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

¿Te vas a casar?

¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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