“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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