Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​
​

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​
​

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.

Berrinchare: efecto de protesta activa hasta obtener lo que se desea/ Berrinchó al poncharse el globo. Dicere: capacidad de lenguajear/ fluir humano en coordinaciones conductuales consensuadas. Autopoiesis: una herida que sana. Fari: hablar/ celebrar / cantar Colita de rana.

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​
​

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.

Berrinchare: efecto de protesta activa hasta obtener lo que se desea/ Berrinchó al poncharse el globo. Dicere: capacidad de lenguajear/ fluir humano en coordinaciones conductuales consensuadas. Autopoiesis: una herida que sana. Fari: hablar/ celebrar / cantar Colita de rana.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​
​

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​
​

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​
​

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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