El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

INFANCIA ES OTRA COSA

Modelo del habla
Minucia

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

INFANCIA ES OTRA COSA

Modelo del habla
Minucia

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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