Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

INFANCIA ES OTRA COSA

Modelo del habla
Minucia

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

INFANCIA ES OTRA COSA

Modelo del habla
Minucia

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

INFANCIA ES OTRA COSA

Modelo del habla
Minucia

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

INFANCIA ES OTRA COSA

Modelo del habla
Minucia

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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