Nada entienden ellos de los vivos.
“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.
"Ándenle no sean así, invítenla al juego".
Un minuto de silencio
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
El señor ha dado, el Señor ha quitado.
Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
"Ándenle no sean así, invítenla al juego".
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
Nada entienden ellos de los vivos.
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Un minuto de silencio
El señor ha dado, el Señor ha quitado.
Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.
Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.
"Ándenle no sean así, invítenla al juego".
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Nada entienden ellos de los vivos.
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
El señor ha dado, el Señor ha quitado.
una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.
Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.
Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.
“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.
Un minuto de silencio
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
"Ándenle no sean así, invítenla al juego".
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Nada entienden ellos de los vivos.
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
El señor ha dado, el Señor ha quitado.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
"Ándenle no sean así, invítenla al juego".
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Nada entienden ellos de los vivos.
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.
una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.
Un minuto de silencio
El señor ha dado, el Señor ha quitado.
Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.
"Ándenle no sean así, invítenla al juego".
Nada entienden ellos de los vivos.
“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
El señor ha dado, el Señor ha quitado.
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.
Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—