Sorbía
tragaba
lamía
fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.
[se vuelve real cuando lo pronuncian]
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?
¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Sorbía
tragaba
lamía
fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
[se vuelve real cuando lo pronuncian]
—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?
¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.
- ¿y si un día viene y tú no estás?*
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
Un minuto de silencio
no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas
Sorbía
tragaba
lamía
fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
- ¿y si un día viene y tú no estás?*
Un minuto de silencio
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
[se vuelve real cuando lo pronuncian]
¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?
¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas
Sorbía
tragaba
lamía
fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?
¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.
[se vuelve real cuando lo pronuncian]
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas
Sorbía
tragaba
lamía
fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
[se vuelve real cuando lo pronuncian]
- ¿y si un día viene y tú no estás?*
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
Un minuto de silencio
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Sorbía
tragaba
lamía
fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.
[se vuelve real cuando lo pronuncian]
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
- ¿y si un día viene y tú no estás?*
Un minuto de silencio
¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.
visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—