Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
Sorbía
tragaba
lamía
fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.
Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.
Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.
aunque sí
SE PUEDE PERDER
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Sorbía
tragaba
lamía
fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.
aunque sí
SE PUEDE PERDER
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.
—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas
Nada entienden ellos de los vivos.
¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.
Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Sorbía
tragaba
lamía
fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.
aunque sí
SE PUEDE PERDER
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.
Nada entienden ellos de los vivos.
¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá
Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Sorbía
tragaba
lamía
fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Sorbía
tragaba
lamía
fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
Sorbía
tragaba
lamía
fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.
Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—