El señor ha dado, el Señor ha quitado.
—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
- ¿y si un día viene y tú no estás?*
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.
Sorbía
tragaba
lamía
fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.
¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
El señor ha dado, el Señor ha quitado.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.
- ¿y si un día viene y tú no estás?*
Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.
Sorbía
tragaba
lamía
fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.
“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.
¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
Un minuto de silencio
INFANCIA ES OTRA COSA
Modelo del habla
Minucia
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
El señor ha dado, el Señor ha quitado.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.
Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.
“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
INFANCIA ES OTRA COSA
Modelo del habla
Minucia
—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.
¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
- ¿y si un día viene y tú no estás?*
Un minuto de silencio
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
El señor ha dado, el Señor ha quitado.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.
—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
El señor ha dado, el Señor ha quitado.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.
—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas
“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.
- ¿y si un día viene y tú no estás?*
Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
El señor ha dado, el Señor ha quitado.
—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.
“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.
visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—