Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.
Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.
¡Desde profundos abismos, oye mi voz!
INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.
aunque sí
SE PUEDE PERDER
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá
¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
¡Desde profundos abismos, oye mi voz!
INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.
aunque sí
SE PUEDE PERDER
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá
Un minuto de silencio
¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.
Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
[se vuelve real cuando lo pronuncian]
Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.
Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.
¡Desde profundos abismos, oye mi voz!
Un minuto de silencio
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá
¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?
Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
[se vuelve real cuando lo pronuncian]
a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
¡Desde profundos abismos, oye mi voz!
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Un minuto de silencio
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
¡Desde profundos abismos, oye mi voz!
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
¡Desde profundos abismos, oye mi voz!
a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.
Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.
Un minuto de silencio
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá
visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—