Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

Un minuto de silencio

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

Un minuto de silencio

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

Un minuto de silencio

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

Un minuto de silencio

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

Un minuto de silencio

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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