No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
INFANCIA ES OTRA COSA
Modelo del habla
Minucia
Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.
Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
"Ándenle no sean así, invítenla al juego".
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
"Ándenle no sean así, invítenla al juego".
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
INFANCIA ES OTRA COSA
Modelo del habla
Minucia
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
No fue hallado porque lo tomó consigo.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.
"Ándenle no sean así, invítenla al juego".
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".
“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.
INFANCIA ES OTRA COSA
Modelo del habla
Minucia
¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.
Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
"Ándenle no sean así, invítenla al juego".
No fue hallado porque lo tomó consigo.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.
"Ándenle no sean así, invítenla al juego".
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
INFANCIA ES OTRA COSA
Modelo del habla
Minucia
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
"Ándenle no sean así, invítenla al juego".
No fue hallado porque lo tomó consigo.
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—