Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

INFANCIA ES OTRA COSA

Modelo del habla
Minucia

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

INFANCIA SE TIENE EN PRESENTE,

En el pretérito

DE LO NO OCURRIDO.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

INFANCIA SE TIENE EN PRESENTE,

En el pretérito

DE LO NO OCURRIDO.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

INFANCIA ES OTRA COSA

Modelo del habla
Minucia

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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