Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

Nada entienden ellos de los vivos.

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Nada entienden ellos de los vivos.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

¿Te vas a casar?

¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Nada entienden ellos de los vivos.

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

No fue hallado porque lo tomó consigo.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

¿Te vas a casar?

¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá

Nada entienden ellos de los vivos.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Nada entienden ellos de los vivos.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Nada entienden ellos de los vivos.

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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