Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"
Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.
[se vuelve real cuando lo pronuncian]
Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.
Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"
Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
[se vuelve real cuando lo pronuncian]
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
¡Desde profundos abismos, oye mi voz!
Nada entienden ellos de los vivos.
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.
Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"
Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.
Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
[se vuelve real cuando lo pronuncian]
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
¡Desde profundos abismos, oye mi voz!
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.
Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.
Nada entienden ellos de los vivos.
Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.
Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.
Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.
"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"
Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
[se vuelve real cuando lo pronuncian]
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.
"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"
Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
[se vuelve real cuando lo pronuncian]
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
¡Desde profundos abismos, oye mi voz!
"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
[se vuelve real cuando lo pronuncian]
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.
Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
No fue hallado porque lo tomó consigo.
¡Desde profundos abismos, oye mi voz!
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—