Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.
"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
INFANCIA SE TIENE EN PRESENTE,
En el pretérito
DE LO NO OCURRIDO.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
Nada entienden ellos de los vivos.
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
El señor ha dado, el Señor ha quitado.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"
El señor ha dado, el Señor ha quitado.
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
INFANCIA SE TIENE EN PRESENTE,
En el pretérito
DE LO NO OCURRIDO.
Nada entienden ellos de los vivos.
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.
"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".
una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.
una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.
visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—