"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
Sorbía
tragaba
lamía
fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá
¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
Sorbía
tragaba
lamía
fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá
no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.
¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.
a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Nada entienden ellos de los vivos.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.
"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.
a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.
Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá
¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.
Nada entienden ellos de los vivos.
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?
Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.
"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.
"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.
Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.
a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.
¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá
visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—